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"Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada ¿Habrán reconocido los gobernantes que este es el Cristo?” Juan
7.26
Un poco de tolerancia temporal, fue confundido como un reconocimiento sobre la persona de Jesús: Es el Mesías esperado. Pero nada más lejos de la realidad. Solo algunos reconocieron a Jesús como el Salvador, y no fueron precisamente los gobernantes.
Reflexionemos.
Aceptar a Jesús como algo menos que la Segunda Persona de Dios, es solo un reconocimiento muy limitado del Señor.
Jesucristo demostró ser quien es desde su nacimiento virginal, su vida perfecta, sus poderosas señales sobrenaturales, su vida entregada en la cruz, y retomada en la resurrección.
No hay términos medios con Jesús. O le aceptamos como es, o le negamos.
Pero reflexionemos: Solo una fe verdadera, que incluye confesión de pecado y arrepentimiento verdadero, puede reconocer a Jesús como el Hijo de Dios enviado.
Aquellos que en su orgullo, proclaman al hombre, la sociedad, la “madre tierra”, cualquier ideología política, o cualquier otra cosa, como centro de sus prioridades, dejan fuera a Jesús como lo que es: El Dios encarnado, único camino al Padre, Rey de Reyes, y Señor de Señores.
No nos dejemos confundir, porque se acepte a Jesús como alguien del pasado con algunos dotes positivos de profeta, revolucionario o humanista.
Jesús es mucho más: El Verbo de Dios, que no pasará aunque todo pase, que solo merece un lugar y es el que tiene: El primero y el último. El todo; el que es, fue, y será.
Autor: Rev. Samuel Aleman
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