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"Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio.” Juan
8.3a
Los más cercanos a la Palabra de Dios en la época de Jesucristo, no aceptaron al Hijo de Dios y buscaron destruirle buscando todo pretexto para eso.
Reflexionemos.
Los escribas, conocedores profundos de la ley de Dios; y los fariseos, religiosos conservadores de la religión judía, trataron de encontrar en la misma ley, una excusa para eliminar a Jesús.
No nos asombremos, la manipulación de la misma Palabra de Dios para satisfacer otros intereses, aun se sigue utilizando.
Creadores de sectas buscando seguidores ciegos; gobiernos buscando una herramienta para someter a una mayoría; religiones buscando prosélitos a toda costa; siguen usando la Palabra de Dios para conseguir sus objetivos.
Claro, que esa manipulación contradice los más elementales principios de la misma Biblia; pero, inteligentemente presentados: cortando aquí y añadiendo allá, engañan a los ignorantes que creen seguir a sinceros “intérpretes” y conocedores de la Palabra.
Por eso, se hace imprescindible que el pueblo de Dios, con el auxilio del Espíritu Santo en sus vidas, vaya a la Palabra de Dios directamente, y reciba el agua viva de la fuente, sin la contaminación de los que tienen una agenda oculta para su provecho.
Al mismo Señor quisieron confundir al enfrentarlo a una mujer pecadora, por lo que no descartemos nunca la realidad de que tendremos que enfrentar ataques directos de expertos con conocimientos torcidos, y religiosos con sus tradiciones anticristianas.
Solo teniendo la misma verdad: Jesucristo, se puede enfrentar a los que usan parte de la verdad para fabricar mentiras.
Andemos alertas, y vallamos a la fuente agarrados del Señor en su Santo Espíritu. El mismo está con nosotros para enseñarnos toda la verdad, sin otra agenda que no sea revelarse a sí mismo.
Autor: Rev. Samuel Aleman
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