|
"Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde irá este, que no le hallemos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos, y enseñará a los griegos?” Juan
7.35
Cuando el Señor anunciaba su regreso al Padre, los judíos, confusos, pensaban que el Señor se retiraría a un lugar lejos donde no le pudieran seguir. ¿Se irá entre los griegos?
Ellos no podían asimilar lo que realmente el Señor estaba hablando porque era de carácter espiritual. ¿Igualmente estará pasando lo mismo en estos tiempos?
Reflexionemos.
A pesar de la realidad de lo espiritual a nuestro alrededor, mucha gente, como los judíos de la época de Cristo, sigue aferrada a lo físico como lo único verdadero.
Las enseñanzas que tienen que ver con el alimento, crecimiento, y destino del espíritu, les parece a muchos fuera de la realidad de este mundo sufriente. Para ellos, tener los pies en la tierra, significa no creer en lo espiritual, y están totalmente ajenos a lo que pasa en ese mundo que también les rodea.
Pero no erremos, al igual que existe la materia con todas sus leyes, existe también lo espiritual.
Ser realistas significa entonces reconocer que vivimos en un mundo con leyes físicas, químicas, y biológicas, que entre otras, a nuestro alrededor gobiernan un sistema que funciona; pero al mismo tiempo, ser realistas es reconocer que leyes espirituales se mueven a nuestro alrededor en el campo invisible, pero también real, dentro del mundo espiritual que incluye nuestro propio ser.
El campo del amor, el odio, el pecado, la esperanza, la condenación, y la vida eterna, son tan reales como el sonido, los colores, las sustancias y los planetas.
No cometamos el mismo error de aquellos que no entendieron a Jesús. Vamos a recibirle por fe para conocerle y experimentarlo. Porque El, y sus enseñanzas, siguen siendo la verdad.
Autor: Rev. Samuel Aleman
|