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Grandes cosas quiere el Señor
Jesucristo para todos nosotros y
en especial en las personas que
dejan que su Espíritu Santo se
llene en ellas.
El pasado
viernes 11 de Julio tuve la
oportunidad de compartir con 10
hermanos en la célula de Stone
Mountain, un tema muy
interesante acerca de la
fidelidad del hombre, del hombre
que conoce a su Señor, y fue en
Mateo 25:14-30, en la muy
conocida parábola de los
talentos, la cuál nos dice que
el Señor reparte sus “bienes” a
3 siervos, a uno da 5 talentos,
a otro 2 y a otro 1 (a todos les
dio) de acuerdo a sus
capacidades (Él
nos conoce) dos de ellos
“multiplicaron” al doble lo que
se les dio, pero el otro
“conociendo” a su Señor lo
enterró y no lo “multiplicó”. A
los dos primeros su Señor les
llama Buenos y
Fieles, al último le
llama el inútil y negligente. Lo
que me llama la atención es que
todos fueron fieles pues este
último devolvió el denario, la
diferencia es que unos fueron
buenos, diligentes y útiles, el
otro fue lo contrario.
La enseñanza de este pasaje es
clara, eres un siervo fiel,
¿pero útil?, ¿diligente?,
¿bueno?, un siervo fiel que
aunque vas al templo, oras,
ayunas, devuelves los diezmos,
ofrendas, visitas, ayudas, eres
activo o participas de las
actividades de tu congregación
“NO MULTIPLICAS”?.
La
característica de un siervo es
ser útil, bueno, es además
(del)
ser fiel, ser multiplicador
(ganar almas), discipulador
(entrena o capacita) y enviador
(id y haced), es aquel que no es
pasivo y que va a la mies y
devuelve a su Señor
multiplicado.
Si deseas ser un siervo con
estas características, ora y
llámame,
Tu hermano,
Oscar Restrepo
(678) 344-3189 y (404) 936-0855 |